¿Se puede utilizar la movilización de las células nerviosas por parte del tumor para lograr inhibirlo?

Investigadores del Instituto de Tecnología Technion de Israel han desarrollado un tratamiento innovador para el tratamiento del cáncer de pecho, basado en nanopartículas analgésicas que tienen por objetivo el sistema nervioso. El cáncer de pecho es uno de los más comunes en mujeres, cobrándose la vida de 685.000 personas cada año. Uno de los tipos más agresivos y difíciles de tratar es el llamado cáncer de mama triple negativo, que representa el 10% – 15% de los diagnósticos y se caracteriza por que las células tumorales no contienen receptores de estrógeno ni de progesterona, y tampoco producen exceso de la proteína HER2, lo que dificulta en gran medida su tratamiento. Los métodos para atajar esta enfermedad se reducen a la aplicación de quimioterapia y, en caso de que todavía no se haya producido metástasis, la extracción quirúrgica del mismo.

Las investigaciones innovadoras sobre tratamientos para dicha enfermedad llevados a cabo por el profesor Schroeder incluyen el desarrollo de nuevos medicamentos encapsulados en nanopartículas, que servirían para transportar la sustancia al interior del tumor sin dañar el tejido sano circundante. Una de las cosas de las que su equipo se percató durante el trabajo en el laboratorio, fue comprobar que las células tumorales tenían una relación recíproca con las células nerviosas de alrededor, ya que las primeras estimulaban la inflitración de las segundas dentro del tumor y esto provocaba a su vez la proliferación, crecimiento y migración del mismo gracias al extra de oxígeno y nutrientes proporcionado.

Un tratamiento viable

Basándose en estos descubrimientos, los investigadores decidieron tratar de desarrollar un tratamiento que tuviera como objetivo estas células nerviosas, y que se basaría en la inyección de las citadas nanopartículas (las cuales contienen un anestésico en su núcleo) en el torrente sanguíneo. Una vez dentro, éstas viajarían al tumor, se acumularían alrededor de los de las células nerviosas cercanas al tejido tumoral y paralizarían la comunicación entre ambas. Los resultados arrojados por dicha investigación parecen demostrar una inhibición significativa del desarrollo del tumor y de la metástasis en pulmones, cerebro y médula espinal.

Las nanopartículas tienen tan solo 100 nm de diámetro, y están cubiertas por una capa especial de polímeros que ocultan su presencia a las células del sistema inmune, para permitir que circulen el tiempo suficiente por el torrente sanguíneo sin ser eliminadas. Este tamaño es clave porque la estructura capilar que se forma alrededor del tumor se encuentra dañada, y contiene pequeños poros que permite que las mismas permeen hacia las zonas afectadas, mientras que no afectarían a los tejidos sanos con estructuras circulatorias en buen estado.

Bibliografía

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