Redes neuronales y perros para mejorar la detección del cáncer

Los perros llevan acompañándonos en nuestro periplo histórico miles de años: nada menos que desde que a algunos humanos prehistóricos se les ocurrió que criar a un lobo serviría de gran ayuda como protección, ayuda con la caza y compañía en general. Las dos características más notables de esta especie son, como ya te habrás imaginado, el oído y el olfato. Este segundo sentido es tan fino que son capaces incluso de detectar algunos tipos agresivos de cáncer de próstata en la orina de los pacientes que lo padecen, por lo que no resultará raro afirmar que los investigadores los consideran una herramienta más que interesante a la hora de utilizarlos como modelo para el desarrollo de tecnologías de detección de vanguardia como las redes neuronales.

Olfato para detectar el cáncer

En la actualidad, el método que más se utiliza para confirmar o desmentir la presencia de cáncer de próstata es la prueba sanguínea del antígeno prostático específico (PSA), junto con otros exámenes, como por ejemplo el tacto rectal. El PSA, a pesar de ser una herramienta muy útil, no puede confirmar con seguridad por sí solo la existencia de un cáncer prostático, ya que los niveles de antígeno prostático en sangre pueden aumentar debido a otros factores no relacionados con el cáncer como por ejemplo la hiperplasia prostática benigna, la edad, la eyaculación, los medicamentos e incluso montar en bicicleta.

Los científicos siguen buscando métodos de detección más adecuados y precisos a la hora de buscar indicios de esta enfermedad en los pacientes, ya que los perros no son adecuados cuando se quieren realizar sondeos a gran escala y además su tasa de acierto es del 70 y tantos porciento. Una solución que se está contemplando es el uso de redes neuronales (una especie de programa que imita de alguna manera el comportamiento de los conjuntos neuronales de los animales, y que puede “aprender” mediante un entrenamiento previo la realización de una tarea específica).

Para utilizar las redes neuronales, se les aportaría los datos recopilados de las detecciones realizadas por los perros con la esperanza de que en un futuro puedan conseguir mejores resultados que los propios animales aprendiendo mediante ciclos y ciclos de computación. Un programa informático no se cansa y se puede copiar con facilidad en otras máquinas, por lo que en el caso de que se tenga éxito en este campo se conseguiría una herramienta de alto valor para los hospitales de todo el mundo.

Bibliografía:

  • Djavan, Bob, Mesut Remzi, Alexandre Zlotta, Christian Seitz, Peter Snow, y Michael Marberger. 2002. «Novel Artificial Neural Network for Early Detection of Prostate Cancer». Journal of Clinical Oncology 20 (4): 921-29. https://doi.org/10.1200/JCO.2002.20.4.921.
  • Gordon, Robert T., Carole Beck Schatz, Lawrence J. Myers, Michael Kosty, Constance Gonczy, Joan Kroener, Michael Tran, et al. 2008. «The Use of Canines in the Detection of Human Cancers». The Journal of Alternative and Complementary Medicine 14 (1): 61-67. https://doi.org/10.1089/acm.2006.6408.
  • Guest, Claire, Rob Harris, Karen S. Sfanos, Eva Shrestha, Alan W. Partin, Bruce Trock, Leslie Mangold, et al. 2021. «Feasibility of Integrating Canine Olfaction with Chemical and Microbial Profiling of Urine to Detect Lethal Prostate Cancer». PLOS ONE 16 (2): e0245530. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0245530.

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