¿Qué relación existe entre comer aloe vera y el cáncer?

El aloe vera ha cosechado, durante los últimos años, un gran reconocimiento por parte de los consumidores en el ámbito de la cosmética. Sin embargo, no solo en este campo es conocido el aloe vera. Dentro de la alimentación también es habitual encontrarlo como un remedio casero y supuestamente milagroso para tratar multitud de enfermedades y dolencias.

En este artículo te contamos los mitos y bulos que rodean al consumo de aloe vera y te explicamos por qué no debes confiar en las falsas informaciones que posicionan su consumo como un remedio contra el cáncer.

La tendencia de lo natural

Hoy en día es fácil encontrar artículos e informaciones en Internet que ensalzan y alaban el poder curativo de decenas de alimentos que podríamos catalogar como naturales.

Más allá de los agujeros que presenta la definición del término “natural”, podemos establecer que ningún alimento tiene la capacidad por sí mismo de curar una enfermedad.

Las enfermedades están compuestas por infinidad de factores interrelacionados, que difícilmente pueden ser controlados en su totalidad. Por lo que, aunque un alimento tuviera un poder claramente anticancerígeno, ni siquiera tendríamos garantizada la ausencia total de este conjunto de enfermedades que denominamos cáncer.

¿Aloe vera para tratar diabetes?

Según algunas informaciones que encontramos en la red, la planta de aloe vera tiene multitud de propiedades medicinales, asociadas principalmente al consumo del gel que encontramos en el interior de sus hojas.

Algunas de estas afirmaciones vinculan el consumo de aloe vera con una reducción de los niveles de azúcar en sangre en personas diabéticas, entre otras muchas alegaciones saludables. Pero ¿de dónde vienen estas informaciones?

Si navegamos entre la literatura científica, vemos algunas revisiones interesantes que muestran los beneficios potenciales del aloe vera como tratamiento en la diabetes tipo 2. Sin embargo, según conclusiones de los propios estudios, la evidencia actual es limitada, ya que existe una alta heterogeneidad en los resultados.

De hecho, encontramos evidencias que muestran cierta relación entre el consumo de la hoja entera de aloe vera y el desarrollo de algunos tipos de cáncer. Por ello, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) ha clasificado el extracto de aloe vera como un posible carcinógeno humano dentro del Grupo 2B.

Debemos buscar información fiable

Habitualmente encontramos afirmaciones tajantes sobre salud que no explican profundamente el significado o mecanismo de las supuestas propiedades saludables de un alimento. Es más, en escasas ocasiones veremos referenciado el estudio científico a partir del cuál ha sido supuestamente obtenida dicha afirmación.

Si no encontramos referencias científicas, debemos dudar siempre de la veracidad que tiene la información que estamos leyendo. Y si las encontramos mencionadas pero no se enlazan adecuadamente, también deberíamos analizar en profundidad si la información que estamos consumiendo es realmente correcta.

Bibliografía:

  • Suksomboon, N., Poolsup, N., Punthanitisarn, S. “Effect of Aloe vera on glycaemic control in prediabetes and type 2 diabetes: a systematic review and meta-analysis”. J Clin Pharm Ther. 2016 Apr;41(2):180-8: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27009750
  • Guo, X., Mei, N. “Aloe vera: A review of toxicity and adverse clinical effects”. J Environ Sci Health C Environ Carcinog Ecotoxicol Rev. 2016 Apr 2;34(2):77-96: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26986231

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