Por qué los aditivos son seguros y no están relacionados con el cáncer

Los aditivos son, probablemente, uno de los elementos que más controversia genera en torno al mundo de la nutrición y la alimentación. Desde hace muchos años, se viene creyendo que el consumo de aditivos está relacionado con multitud de enfermedades que asolan a la población moderna, llegando a pensar que su consumo prolongado está relacionado con la aparición del cáncer en el ser humano. Pero, ¿de dónde surge este miedo? ¿Está justificado de alguna forma?

Probablemente el origen de esta animadversión surgió a comienzos de los años 80, cuando surgió un enorme bulo en Francia, consistente en la publicación de una enorme lista de aditivos donde se señalaba cuáles de ellos eran, supuestamente, cancerígenos. Este listado se conoce a día de hoy como “el panfleto de Villejuif”, en referencia a la región francesa donde surgió el bulo y, según parece, fue obra de un trabajador descontento con una empresa del sector alimentario, que aprovechó la coyuntura para publicar anónimamente este infame listado que consiguió hacerse viral en la época, llegando hasta varios hospitales en toda España.

Qué función cumplen los aditivos

Los aditivos se definen como sustancias añadidas durante el procesado con un propósito tecnológico, como por ejemplo mejorar el color, aroma o estabilidad de un producto alimenticio. Sin embargo, pocas veces recordamos que en algunos casos cumplen una función mucho más importante, conservar y alargar la vida útil de los alimentos inhibiendo el crecimiento de bacterias y otros patógenos potencialmente peligrosos para nuestra salud.

Los aditivos son seguros

Lo cierto es que los aditivos cumplen con rigurosos controles sanitarios antes de poder emplearse dentro de la industria alimentaria. De hecho, el famoso “número E” que los acompaña en el etiquetado garantiza que el aditivo es seguro para su uso en alimentación, y que ha cumplido con todos los controles exigidos por la administración.

Además, para poder utilizarse, los aditivos necesitan ser aprobados por la Unión Europea siguiendo una serie de requisitos, entre los que se incluyen análisis toxicológicos reevaluados periódicamente, que garantizan que los aditivos no son problemáticos para la salud en las dosis empleadas. 

Por si no fuera poco, para la autorización de un aditivo es necesario que exista realmente una necesidad tecnológica suficiente en la industria alimentaria, y que el objetivo buscado no pueda alcanzarse por otros métodos económica y tecnológicamente más eficientes, según menciona la normativa europea en materia de aditivos.

Si te preocupa tu salud, recuerda que no hay que temer a los aditivos. El problema son los ultraprocesados y la pobre calidad nutricional de los ingredientes que los componen.

Bibliografía

  • Reglamento (CE) 1331/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo de 16 de diciembre de 2008 por el que se establece un procedimiento de autorización común para los aditivos, las enzimas y los aromas alimentarios. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32008R1331&from=ES
  • Comer o No Comer. Observatorio Permanente para el Estudio de Mitos y Dieta Milagro. “La verdadera historia del E 330, el aditivo más peligroso de todos”. Consultado 23 de julio de 2019.
  • Reglamento (UE) 257/2010 de la Comisión de 25 de marzo 2010 por el que se establece un programa para la reevaluación de aditivos alimentarios autorizados de conformidad con el Reglamento (CE) no 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre aditivos alimentarios. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32010R0257&from=ES

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