Mitos sobre el consumo de lácteos: ni son cancerígenos ni tampoco imprescindibles

Los lácteos conforman un grupo de alimentos cuyo consumo ha cobrado una relevancia especial dentro de la alimentación humana. Desde las primeras etapas de vida, la leche materna conforma un alimento esencial para el crecimiento y desarrollo del bebé. Además, posteriormente se ha ido convirtiendo en un alimento de referencia en el desayuno para varias generaciones.

Sin embargo, los lácteos también son un grupo de alimentos que cuenta con muchos mitos en torno a su consumo. Desde la rotunda afirmación de que el consumo de lácteos provoca cáncer, hasta elevar las bondades de los mismos a la enésima potencia y defender a capa y espada su consumo diario como obligatorio para llevar un estilo de vida saludable.

Ambas recomendaciones extremas presentan muchos fallos argumentales desde el punto de vista de la evidencia científica, por ello en el post de hoy te aclaramos sus puntos clave.

Los lácteos no son necesarios en nuestra dieta

A pesar de los continuos bombardeos publicitarios por parte de la industria láctea, lo cierto es que la ciencia cada vez arroja datos más neutros acerca de la relación entre el consumo de lácteos y la salud.

Lejos de confirmar la teoría tradicional de consumir entre 3 y 5 lácteos diarios, algunas entidades de referencia en el mundo de la nutrición han clasificado los lácteos como un grupo de alimentos “neutro”. Es decir, que en su globalidad no ofrece grandes beneficios para la salud, pero tampoco perjuicios.

Por ello, el Plato de Alimentación Saludable creado por la Harvard School of Public Health, de la Universidad de Harvard, recomienda entre 1 y 2 lácteos máximos al día para no desplazar el consumo de otros alimentos saludables cuya implicación sobre la prevención de ciertas enfermedades es mucho más evidente, como por ejemplo frutas, legumbres y hortalizas.

Lacteos cáncer

Los lácteos no provocan cáncer

Que no sean necesarios no quiere decir por definición que vayan a ser perjudiciales para la salud. 

A pesar de los bulos que circulan por la red en torno a los lácteos y el cáncer, no existe evidencia científica sólida que respalde dicha teoría. La mayoría de los estudios que apoyan esta relación son escasos y carecen de un planteamiento adecuado, pudiendo sus resultados deberse a otras variables que se han obviado en el estudio.

No todo es blanco o negro

En el terreno de las recomendaciones sanitarias en torno a la nutrición es complicado encontrar un punto medio, ya que tendemos a clasificar los alimentos según una dualidad positiva-negativa que no siempre se corresponde con la realidad.

Cada alimento es un mundo y, por ello, no debemos individualizar recomendaciones divulgativas cuyo propósito es ofrecer una información global al consumidor. Sin pretender, por supuesto, ser un sustituto de la labor de un profesional en dietética y nutrición.

Bibliografía

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