Los bulos de internet o cómo un estudio científico mal hecho llevó a prohibir la sacarina en algunos países

Internet es un sitio maravilloso en el que podemos encontrar gran cantidad de información a la disposición más o menos libre e instantánea de cualquiera con un dispositivo informático capaz de navegar por la red. Sin embargo, todos sabemos que no es oro todo lo que reluce, y que hay que saber separar la paja del trigo. Ambas premisas son perfectamente válidas para las cosas escritas en la red sobre el tema del cáncer.

Ejemplo de ello es un concepto algo extendido que circula por todo lo ancho de Internet, y con el que quizás os habréis topado en alguna ocasión, que reza así: “La sacarina causa cáncer”.

¿La sacarina causa cáncer?¿De dónde sale esa afirmación?

Todo este embrollo sobre si el popular edulcorante produce cáncer en humanos o no comenzó, curiosamente, con un estudio científico llevado a cabo en los años 70 en ratas, en los que se demostró que la ingesta de cierta cantidad de sacarina por vía oral provocaba cáncer de vejiga en los roedores. Digo curioso, porque la mayoría de bulos que circulan por la red no tienen un origen tan académico, sino más bien el de una persona desinformada y aburrida con un teclado a su disposición.

Siguiendo con el tema, y después de tan alarmantes conclusiones, se empezaron a realizar multitud de estudios en la población para ver si había alguna correlación entre la ingesta de sacarina y la aparición de algún tipo de cáncer en humanos. Desafortunadamente, muchos de ellos llegaron a resultados que apuntaban a que sí, lo que finalmente desembocó en la prohibición de la sustancia en algunos países como Canadá, y en la obligación del etiquetado pertinente en EEUU como si de un paquete de tabaco se tratara.

Corrección y moraleja

Afortunadamente, gran parte de la comunidad científica puso en tela de juicio estas afirmaciones debido a que estudios posteriores han demostrado que el mecanismo fisiológico por el que aparece la enfermedad en ratas no tiene comparativa en humanos, a pesar de que comparten gran parte de nuestro código genético.

La revisión científica de la afirmación se llevó a cabo por centros de investigación independientes que no lograron ver relación alguna entre cáncer y sacarina. Por último, la despenalización sobre la misma fue levantada (en la asombrosa fecha de 2014, en el caso de Canadá).

Los estudios que concluyeron que la sacarina provocaba este daño en la salud humana podrían haber pasado por alto otro tipo de factores de la vida de los sujetos, confundiendo la causalidad de sus problemas. Esto nos demuestra la importancia que tiene la revisión de la información científica por la propia comunidad científica, y que, citando a C. Sagan: “Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias”.

Bibliografía

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