Las semillas de albaricoque no curan el cáncer

El consumo de frutas está asociado a beneficios en nuestra salud según la evidencia científica. Sin embargo, existen ciertas partes de los frutos que pueden entrañar cierto riesgo para la salud si son consumidas de forma abundante.

La parte positiva es que se tratan de zonas que habitualmente quedan descartadas por no tratarse de una parte comestible como tal. Estamos hablando de los huesos y semillas, por ejemplo, de frutas como el melocotón o el albaricoque.

Por desgracia, existen ciertos bulos y mitos alrededor del consumo de las semillas de albaricoque, por su supuesta implicación en la cura del cáncer. En el artículo de hoy te contamos qué contiene realmente la semilla de albaricoque y por qué no sirve para curar el cáncer.

La clave es la amigdalina

La amigdalina es un compuesto químico que se encuentra en las semillas del albaricoque. Están ubicadas en el interior del hueso del fruto y tienen una apariencia muy similar a las almendras.

Esto podría quedar en una divertida curiosidad si no fuera porque, a través de la masticación de las semillas de albaricoque, el compuesto amigdalina puede dar lugar a cantidades considerables de ácido cianhídrico o cianuro.

Por supuesto, este compuesto es tóxico y puede causar grandes estragos en la salud humana. Por ello, la ingesta de semillas de albaricoque debería quedar totalmente descartada.

Consumir semillas de albaricoque es peligroso para la salud

Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), comer más de tres semillas de albaricoque crudo podría exceder los niveles seguros de consumo de cianuro. En grupos de población sensibles, como los niños, una sola semilla de albaricoque podría suponer un peligro.

Esto es debido a que el contenido medio de cianuro en las semillas de albaricoque es de 3,8 g/kg y a que, según estudios científicos, una cantidad de 0,5 a 3,5 mg de cianuro / kg de peso corporal podría ser letal.

El timo recurrente de la cura contra el cáncer

Por desgracia, algunas empresas y sectores muy concretos de la alimentación llevan años vendiendo la amigdalina como un remedio milagroso contra el cáncer, ya sea bajo el nombre amigdalina o como laetrilo, una forma depurada del compuesto anteriormente mencionado.

Este supuesto beneficio tiene su origen en algunos estudios realizados años atrás en pacientes con cáncer. Sin embargo, estos estudios no han demostrado nunca una eficacia real contra el cáncer, sino más bien grandes problemas asociados a la toxicidad de la amigdalina.

Así que, teniendo en cuenta el potencial peligro por intoxicación de cianuro que supone la ingesta de estos productos, parece que la opción más sensata es suprimir completamente su consumo.

Bibliografía

  • EFSA. Apricot kernels pose risk of cyanide poisoning. Consultado el 23 de octubre de 2019: https://www.efsa.europa.eu/en/press/news/160427
  • Moertel CG, Fleming TR, Rubin J, Kvols LK, Sarna G, Koch R, Currie VE, Young CW, Jones SE, Davignon JP. “A clinical trial of amygdalin (Laetrile) in the treatment of human cancer”. N Engl J Med. 1982 Jan 28;306(4):201-6. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7033783
  • Miguel Ángel Lurueña. Gominolas de Petróleo (@gominolasdpetro). Consultado el 23 de octubre de 2019. https://twitter.com/gominolasdpetro/status/1136691451956535296

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