¿Las radiografías provocan cáncer?

Cuando acudimos a hacernos una prueba de diagnóstico por imagen, teniendo en cuenta que emiten radiaciones ionizantes ¿pueden causar daño en nuestra salud? ¿existe alguna cantidad máxima de acumulación de radiación por persona? Hemos entrevistado a Miguel Ángel de la Cámara, Técnico Especialista en Radiodiagnóstico, y nos ha contestado a las dudas que le hemos expuesto.

Esta cuestión se puede responder desde la Radiofísica porque toda la radiación ionizante es potencialmente dañina, incluyendo la de fuente natural: la luz solar cuando paseamos, o vivir en una localidad con mucha radiactividad terrestre por las rocas ígneas (granito, basalto…), o incluso vivir a una altitud sobre el nivel del mar, y sin olvidar si vives donde hay más presencia de gas radón que sube desde el interior de la corteza terrestre.
De hecho, más de la mitad de la radiactividad que recibimos, por término medio, en un año, procede de dónde vivimos.
Desde la protección radiológica desde equipos médicos, podemos responder que tenemos un lema que se llama ALARA, que aterrizado a la práctica “hay un riesgo mayor que el que conocemos por esta prueba radiológica X, que si no te la hacemos, tu salud tiene más riesgo”, aunque los profesionales de la Radiología decimos que usamos técnicas de Dosis lo más bajas posibles para cada prueba.

Ahora bien, y considerando todo lo que se está moviendo en los 10 últimos años en informes, estudios, análisis, tanto desde EEUU (que son los primeros en pensar en esto) como en Europa, creo que hay o habrá un cambio de pensamiento:
“Sí, se produce riesgo porque sabemos que la radiación ionizante produce daño en los tejidos. Pero teníamos unas formas de limitar los riesgos que quizás no estaban perfectamente ajustados a la propia evidencia en Radiodiagnóstico. Se están analizando en foros internacionales la correlación entre efectos, daño y causas. Y eso puede que modifiquen los límites de dosis, lo cual tardará unos años más. De momento seguimos con la Cultura de Seguridad y los límites suelen respetarse e incluso hacerse todo por debajo de los umbrales tope”.  

Y fíjate que me refiero sólo a Radiodiagnóstico, y no a Medicina Nuclear o a Radioterapia. Las Radiografías, las mamografías, los TAC, las angiografías o pruebas invasivas de Quirófano, los estudios digestivos, usan radiación ionizante en una potencia y en un tiempo que no son iguales que en las mencionadas disciplinas diagnósticas y terapéuticas.
No obstante, ese daño en Radiodiagnóstico se está estudiando en los TAC y en el Intervencionismo o Quirófano, y debemos seguir con el principio de precaución y usar los niveles de referencia, que son una especie de alerta de dosis tope en cada prueba, y que ahora con la nueva Directiva Euratom va a obligar a gestionar mejores prácticas profesionales.

¿Todas las pruebas radio diagnósticas emiten la misma radiación?

No. Las radiografías son como ir en bici, y los TAC son como ir en Avión, así que el efecto del roce del aire es diferente, al igual que el de ionización cuando nos atraviesa el haz de radiación ionizante. Las pruebas de quirófano también tienen unos límites de exposición a tener en cuenta.
Insisto, la propia OMS ya emitió un informe, y que se correlaciona con las dos grandes recomendaciones de investigación de la nueva Directiva Euratom: Vigilar y controlar sobre todo los TAC y las pruebas de Intervencionismo; por un lado, y también máxima atención en la exposición al paciente pediátrico. Los niños tienen desarrollo de tejidos que no lo tienen los adultos, y por eso sabemos que su riesgos son mayores. Pero esto también es una teoría basada en la ciencia ‘in vitro’; no hemos podido correlacionar casuística de prueba en edad pediátrica y que luego no haya tenido ninguna prueba radiológica más, y que esas pruebas pruebas en edad pediátrica fueran causa de cáncer.

¿Pueden causar cáncer?

Para ser prácticos: si por ejemplo una mamografía supera esos Límites de referencia (o un TAC, o una Angiografía…) nunca podremos saber en el futuro si esa prueba produjo cáncer, porque para ello deberíamos monitorizar mediante marcadores biológicos de la zona expuesta, e ir comprobando en el tiempo si esa zona produjo ese daño en el ADN, y si ese ADN roto produjo células cancerígenas, y si esas células cancerígenas fueron detectadas y rechazadas por el sistema inmunitario humano, que es muy poderoso ante las Radiaciones Ionizantes.

Por ejemplo: hasta ahora nadie ha podido demostrar que una mamografía de control diagnóstico de la mama sana de una paciente mastectomizada, ha producido el cáncer de la otra mama. Porque para que ello se produzca, se deben desarrollar variables y mecanismos internos y externos, como los propios hábitos de vida saludables (dieta, tabaco, alcohol…).
Así que, de momento, salvo en TAC cerebral (muy repetidos en un paciente), y los cardíacos, y en región pélvica, los adultos no deben tener excesiva preocupación por su salud ‘radiológica’ respecto al cáncer. Y si eso lo bajamos a las Radiografías (que usan muchísima menos radiación), menos riesgo.
Eso sí: siempre hablamos de riesgo y de posibilidad, por un lado, y de poder darle correlación al cáncer. Pero hay otros efectos por los TAC que no sólo son cáncer. Y ese es otro tema.

¿Cuándo es aconsejable ponerse un protector en las pruebas? ¿Es aconsejable ponerse un protector en la tiroides cuando se hace una radiografía de cabeza o tórax?

Esto de los protectores hay que llevarlo al terreno de la radiosensibilidad de los tejidos, es decir: sí que es verdad que se ha identificado mayor repercusión de daño, y eso tiene que ver con la estructura celular típica de algunos órganos: los cristalinos se deterioran más y se ha detectado mayor incidencia de cataratas en profesionales que han trabajado durante años haciendo intervencionismo, y por eso se ponen gafas con cristales plomados. En la piel, también. O en los testículos (no por cáncer si no por daño en el esperma), o en los ovarios (también por la fertilidad de los ovarios). Y de los ejemplos de los profesionales se ha estimado esa clasificación.
Incluso ahora se está reevaluando el daño en ciertos tejidos del corazón, después de someter a los pacientes a pruebas de Hemodinamia.
Pero claro: todo es investigar y tomar datos del pasado. Y hasta ahora no se puede vincular, como dije antes, que la glándula tiroides se afecte por una radiografía de cuello, de tórax o por mamografía.

¿Las mamografías pueden dañar la salud o causar cáncer?

Lo dudo mucho. No es posible afirmar que no, pero es mucho más dudoso afirmar que si. Porque como expuse antes, un cáncer radioinducido en Diagnóstico por Imagen no tiene correlación casuística hasta investigar de forma marcadores físicos biomoleculares en la región anatómica radiada.
Ahora bien, no olvidemos, por ello dos cosas que, aunque pueden parecer contrarias, sirven para reflexionar:
1 El cuerpo humano es muy resistente a las energías de la radiación ionizante que empleamos en medicina dentro de las pruebas de  Diagnóstico.

2 No por hacer más pruebas se consigue más precisión; lo ideal es hacerse la prueba radiológica más eficiente para el Diagnóstico.

Agradecemos la colaboración de Miguel Ángel de la Cámara Egea por su entrevista.

Miguel Ángel es Técnico Especialista en Radiodiagnóstico y tiene un amplia experiencia en comunicación digital y es miembro de ANIS  (Asociación Nacional de Informadores de la Salud)

 

 

Bibliografía: 

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