Las células madre en el epicentro del cáncer

De las células madre surgen muchas otras. Son el suministro de nuestro cuerpo para sustituir a aquellas dañadas e incapaces de renovarse ni generar nuevas. Este especial banco tiene las particularidades de autorrenovación (pueden dividirse y crear copias de sí mismas) y diferenciación (producción de otras células especializadas). 

En el cáncer se utilizan principalmente para sustituir a las células dañadas. Cuando la quimioterapia y la radioterapia destruyen las células cancerosas, se administran las camaleónicas madre a través de las venas.

En este proceso, denominado injerto, las células pueden venir de uno mismo, de un donante o de un hermano gemelo. Del mismo modo, se obtienen de la médula ósea, del torrente sanguíneo o del cordón umbilical. 

Como un lienzo en blanco (sin propiedades fisiológicas especializada) dan lugar a sanguíneas, cutáneas, óseas y otros tipos. Enfermedades como el cáncer se relacionan precisamente con dicho proceso de división y diferenciación. Por lo que se han designado clave para indagar en el origen del cáncer o impedir la metástasis.

Invertir para curar el cáncer

Aunque se desconoce el motivo, en ocasiones las células madre se vuelven cancerosas, manteniendo las propiedades de las sanas. Es decir, son igual de poderosas pero a favor del cáncer, con la capacidad de propagar la enfermedad y dar lugar a metástasis. Afortunadamente, España cuenta con excelentes centros de investigación y expertos que avanzan sin descanso.

Entre ellos se encuentra el Instituto de Oncología de Vall d’Hebron (VHIO), que este año ha desarrollado un fármaco (MSC-1) para bloquear una proteína clave. Conocida como LIF, favorece la progresión de células madre tumorales. El objetivo final es potenciar el sistema inmunitario y frenar la metástasis. Aunque todavía se encuentra en los primeros pasos del ensayo clínico, los primeros resultados en pacientes han tenido éxito.

Del mismo modo, el año pasado Nanoligent obtenía un nanomedicamento que elimina selectivamente las células madre metastásicas. Esta direccionalidad permite evadir los efectos secundarios y toxicidad de otros tratamientos. El proyecto es una spin off de investigadores del Instituto de Biotecnología y Biomedicina de la UAB, el Instituto de Investigación del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y del CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina.

Otro ejemplo es María Salazar, líder de un proyecto del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) contra el cáncer de mama. Basándose en terapias de diferenciación, el reto es valerse de un microRNA para eliminar esta población dañina y evitar la metástasis. La iniciativa ha contado con una exitosa campaña de crowdfunding Match Point en la plataforma de micromecenazgo Precipita, impulsada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

Mientras se suceden todos estos primeros y prometedores avances, un estudio de Materia ilustraba cómo la tasa de supervivencia de España estaba condicionada por motivos políticos y sociales Y, aunque en la actualidad un 53% de los pacientes se cura, las cifras aumentarían con más inversión y atención a los programas de salud. Una reivindicación constante de los investigadores, expertos y pacientes en general.  

Bibliografía

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