¿Es cierto que la obesidad provoca cáncer?

Sin lugar a dudas, la obesidad se ha convertido en uno de los principales problemas que merma la salud de la población en todo el mundo.

Según datos de la propia OMS, en 2016 más de 650 millones de personas eran obesas, y aproximadamente 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos en todo el mundo.

Estos datos tan alarmantes hacen que nos planteemos si la obesidad podría estar relacionada con otras enfermedades metabólicas cuya incidencia también se ha disparado en los últimos años, como es el caso del cáncer.

Por qué la obesidad aumenta el riesgo de cáncer

A pesar de que algunos mecanismos no terminan de estar del todo claros para la comunidad científica, parece ser que un exceso de grasa corporal se relaciona fuertemente con una mayor predisposición a padecer distintos tipos de cánceres.

Por ello, aquellas personas que poseen por definición un mayor porcentaje de grasa corporal tienen mayores probabilidades de desarrollar cánceres en el futuro.

Pero, ¿qué pasa si una persona tiene un alto porcentaje de grasa corporal y después pierde peso? En este caso, la evidencia científica disponible todavía es limitada, por lo que no podemos concluir que adelgazar sea eficaz como factor preventivo del cáncer. La mayoría de estudios realizados en este sentido se han realizado a pacientes que han sido sometidos a cirugías bariátricas para reducir el peso, y en estos casos sí se ha detectado una menor incidencia de cáncer.

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El problema de la inflamación

Más allá de algunos matices, la relación entre cáncer y obesidad parece ser bastante clara. Uno de los motivos principales es la inflamación crónica, es decir, un estado constante de desajuste y alteración de nuestros tejidos y órganos que se relaciona con multitud de enfermedades. Cuando aumenta la inflamación, estamos incrementando nuestras posibilidades de padecer una enfermedad relacionada con este efecto, y viceversa.

Por ello, las personas obesas tienen una inflamación crónica de grado bajo con frecuencia, lo cual, con el tiempo, puede dañar nuestro ADN conduciendo al desarrollo de cáncer. De hecho, las personas con sobrepeso y obesidad tienen más probabilidades que los individuos con peso normal de sufrir estados o trastornos relacionados con inflamación local crónica, que son factores de riesgo de algunos cánceres.

También se producen alteraciones hormonales

Además del proceso de inflamación, cuando existe un estado de obesidad es habitual que se produzcan ciertos desajustes hormonales.

El tejido adiposo puede llegar a producir cantidades excesivas de estrógeno, lo cual se ha asociado con un mayor riesgo de cánceres de seno, ovario y endometrio, entre otros.

Si hablamos de la insulina, las personas obesas suelen tener mayores concentraciones de esta hormona en sangre. Esto puede desembocar en la llamada resistencia a la insulina, una condición relacionada con diabetes tipo 2, y también con la formación de cáncer de colon, riñón, próstata y endometrio.

Bibliografía

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