Impresión 3D y geles: este descubrimiento del CSIC promete mejorar los tratamientos inmunitarios contra el cáncer

La tecnología de impresión 3D está teniendo tanto éxito como la inmunoterapia contra el cáncer. Hace un tiempo vimos un claro ejemplo en las impresoras 3D y tinta de oro. Ahora, sin embargo, su uso permite acelerar el proceso de maduración de los linfocitos encargados de combatir los tumores.

Inmunoterapia, una de las promesas más importantes de nuestro tiempo

La inmunoterapia engloba una serie de tratamientos en los que es el sistema inmunitario el que tiene la voz cantante. Eso sí, aunque son nuestras propias defensas, en este tipo de terapias se mejora la capacidad de estas, de manera que las amenazas que antes pasaban desapercibidas, como podrían ser muchos tumores, son detectadas.

Para ello, hay que “entrenar” a las células del sistema inmunitario en el laboratorio para “enseñarles” a detectar los tumores, los cuales ya tienen sus propias medidas para pasar desapercibidos. Esto, sin embargo, es una tarea compleja y económicamente muy difícil de abordar.

Aquí es, precisamente, donde entra el último hallazgo publicado en la prestigiosa revista Biomaterials, en un artículo titulado CL21-loaded hydrogels for T cell expansion and differentiation.

Hidrogeles para combatir el cáncer

Básicamente, el equipo de investigadores, con la participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha diseñado unos hidrogeles que permiten cultivar células T, o linfocitos T. Estas son células del sistema inmunitario que se pueden “adiestrar” en inmunoterapia contra el cáncer por su capacidad para destruir las células tumorales.

Esta terapia se conoce como adoptiva, que consiste en extraer las células T de los pacientes, modificarlas para que sean más activas, hacer numerosas copias y volverlas a inyectar a los pacientes. Esta terapia personalizada es extremadamente eficaz pero muy lenta en su producción.

Con estos nuevos hidrogeles 3D, sin embargo, el proceso se vuelve mucho más rápido y eficiente, además de barato. Están hechos de polietilenglicol, un polímero biocompatible, y heparina, un agente anticoagulante. Mientras que el polímero proporciona la estructura y las propiedades mecánicas necesarias para que crezcan las células, la heparina se utiliza para anclar distintas biomoléculas como la citoquina CCL21. Esta, en concreto, está presente en los ganglios linfáticos y tiene un papel principal en la migración y proliferación de las células inmunitarias.

En otras palabras, con estos hidrogeles, que pueden diseñarse y prepararse mediante una impresora tridimensional, podemos acelerar el proceso de “entrenamiento” de estos linfocitos T capaces de luchar contra las células tumorales. El procedimiento todavía está en una fase de desarrollo, y el equipo tiene que seguir trabajando para superar todas las fases clínicas propias de un tratamiento, pero las esperanzas que levantan son, como poco, magníficas.

Bibliografia

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