Hoy le plantamos cara al cáncer de ovario

En España se diagnostican unos 3.300 casos al año de cáncer de ovario. Esto representa el 5,1% de los cánceres entre las mujeres. La incidencia en nuestro país se puede considerar alta incrementándose a partir de los 60. Hoy, 8 de mayo, celebramos el Día Mundial contra el Cáncer de Ovario para recordar que ninguna mujer está sola en esta lucha.

¿Qué es y cómo evoluciona el cáncer de ovario?

El cáncer de ovario es el sexto más frecuente entre las mujeres. Se diagnostican unos 205.000 nuevos casos al año en todo el mundo. Su aparición, como su nombre indica, se produce en las gónadas femeninas. El ovario es un tejido muy prolífico, muy activo en su metabolismo, lo que explica, en parte, la relativa alta incidencia de este tipo de cáncer.

Sin embargo, es un tumor tardío, normalmente. La mayoría de los casos se diagnostican entre los 45 y los 75 años, aunque el número de mujeres diagnosticadas es significativo de casos desde los 30 años. Se identifican varios tipos de cáncer de ovario. Los más frecuentes son los carcinomas serosos, los adenocarcinomas y los carcinomas mucinosos. Los más infrecuentes, los tumores germinales, son los que se diagnostican en las más jóvenes, los que mejor responden a los tratamientos y por lo tanto, los que mejor tasa supervivencia tienen.

Entre un 5 y un 10% de los tumores de ovario se deben a factores genéticos heredados. Una historia familiar de cáncer de mama, ovario, endometrio o colon aumenta el riesgo de padecer cáncer de ovario. Lo mismo sucede en mujeres portadoras de una mutación en el gen BRCA1 o BRCA2. En tales casos, es imprescindible supervisar el estado de los ovarios.

Aproximadamente un 44 % de las pacientes que sufren un cáncer de ovario en España sobreviven más de 5 años. De hecho, en nuestro país, la tasa de supervivencia está por encima de la media europea, y sigue mejorando día tras día, especialmente entre las pacientes más jóvenes.

¿Existen tratamientos contra el cáncer de ovario?

Sí. Los tratamientos comunes, como ocurre con otros tumores, son la quimioterapia y la extirpación del tumor. También tiene buenos resultados la terapia dirigida, que consiste en usar medicamentos que localizan las células tumorales para mejorar la efectividad de un ataque. Otro tipo de tratamiento prometedor es la terapia génica, la cual actúa a nivel genético, reduciendo algunas de las mutaciones que sabemos que son peligrosas y pueden derivar en el tumor.

Por otro lado, además de los tratamientos, también existe mucho interés en la prevención. La prevención, en este caso, pasa por una detección temprana que permita actuar antes de que el tumor de la cara o sea demasiado tarde para tratarlo. En este sentido, los estudios por imágenes PET/CT y la localización de biomarcadores por biópsia líquida son dos técnicas prometedoras, aunque aún lejos de estar en su completa madurez, que permitirán salvar más vidas adelantándonos a las drásticas consecuencias de su aparición.

Bibliografía

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