Hacer ejercicio podría tener un efecto mucho más positivo contra el crecimiento tumoral del que se pensaba

La gente está acostumbrada durante las visitas medicinales a ser interrogados sobre el nivel de sedentarismo que profesan semanalmente, pregunta que acaba en muchos casos con la inevitable respuesta del médico de que “deberíamos hacer más ejercicio porque es bueno”. A día de hoy prácticamente todas las personas saben que el ejercicio en general tiene una serie de efectos positivos innegables en el organismo humano, como por ejemplo dormir mejor por las noches, mejor estado de ánimo, la liberación de diversas hormonas que causan bienestar psicológico y una notable reducción del riesgo de padecer determinadas enfermedades (diabetes, enfermedades cardiovasculares, o alta tensión entre otras).

Sin embargo, lo que algunos pacientes oncológicos no saben es que al parecer el ejercicio también tiene un efecto positivo en lo que al desarrollo del cáncer se refiere, ya que por un lado disminuye el riesgo de padecer ciertos tipos del mismo (como por ejemplo de vejiga), y además provoca la liberación de pequeñas moléculas al torrente sanguíneo (especialmente pequeñas proteínas) que pueden influyen de forma directa una disminución del crecimiento de otros, como por ejemplo del de colon.

Desentrañando los secretos del ejercicio

Este nuevo estudio se presentó durante la Conferencia Anual de la Sociedad Fisiológica de 2021, y a pesar de que los hallazgos son todavía preliminares, una mayor profundización en el tema podría desarrollar programas de ejercicio que tuvieran como objetivo prevenir el desarrollo del cáncer que se padece, convirtiéndose en un estándar por ejemplo en los programas de tratamiento del cáncer de vejiga.

Para extraer dichas conclusiones, el estudio tomó como muestra a 16 participantes masculinos que poseían factores de riesgo para desarrollar cáncer de vejiga (todos eran mayores de 50 años, tenían sobrepeso u obesidad y no hacían ejercicio con regularidad). Los investigadores recolectaron muestras de sangre de los participantes antes y después de realizar 45 minutos de bicicleta estática de moderada intensidad, así como antes y después de un control en el que no habían hecho ejercicio. Posteriormente, la extracción del suero (la parte que contiene las proteínas) de las muestras fue añadida a muestras de cáncer de vejiga criadas en placas petri en laboratorio, y se observó el crecimiento del cáncer durante 48 horas, viéndose que disminuía.

A pesar que las limitaciones de este experimento son muchas, ya que las condiciones fisiológicas del cáncer dentro del cuerpo no son las mismas que las que tienen las células cultivadas de forma artificial fuera del mismo, los autores del estudio pretenden seguir ahondando en la causa de los resultados obtenidos, sobre todo para intentar aislar los compuestos específicos que pudieran ser responsables del cambio observado, y para comprobar si el nivel de intensidad del ejercicio tiene alguna relevancia.

Bibliografía

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