Gafas de sol: ¿es posible protegerse contra el glaucoma?

La creencia de que las gafas de sol son capaces de protegernos de enfermedades graves como el glaucoma está muy extendida. Sin embargo, esto no es cierto. Pero, antes de hablar de eso, comencemos aprendiendo más sobre el glaucoma.

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad ocular en la que el nervio óptico se daña por presión. Esta suele deberse a la producción de líquido intraocular, debido al bloqueo del sistema de drenaje, lo que causa un aumento en la presión dentro del ojo.

Esta se vuelve patológica y causa daños en el nervio óptico, que deja de transmitir la señal al cerebro, provocando la pérdida de visión en ese ojo, de forma irreversible.

El glaucoma es un problema grave y bastante extendido. Se estima que su prevalencia oscila entre el 1,5 % y el 2 % en los mayores de 40 años. Es una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo.

El glaucoma tiene un origen multifactorial entre los que se encuentran factores de riesgo genéticos, principalmente. Sin embargo, no existen factores externos tales como el uso (o no uso) de las gafas de sol.

Esta enfermedad, por desgracia, no puede prevenirse con una adecuada higiene ocular ni con el uso de elementos como gafas o lentillas, puesto que su aparición no está relacionada con los esfuerzos musculares del ojo.

¿Cómo protegen las gafas de sol?

Más allá del impacto físico o de las molestias visuales, no existen evidencias de que las gafas de sol ayuden a proteger nuestros ojos de daños severos. La enfermedades con mayor impacto (glaucoma, degeneración macular, cataratas…), por desgracia, no pueden evitarse con su uso.

Esto solo tiene una pequeña excepción con la sequedad y la exposición a agentes externos. Estos pueden dar lugar a lesiones e infecciones. Estas, a su vez, pueden tener consecuencias mucho más graves si no llevamos cuidado, pero no se relacionan con las enfermedades de las que hablábamos.

Entonces, ¿cómo protegen las gafas de sol? En realidad solo nos ayudan a que el sol no nos moleste y ofrecen cierta protección ante cuerpos extraños. No existen evidencias de que protejan, de ninguna manera, ante patologías más graves, como el propio glaucoma.

Por el momento, a pesar de que la creencia popular es que las gafas de sol sirven para proteger la salud, no existen evidencias ni consenso científico de que así sea. Es una idea sobre la que hay que educar a la población con el fin de no hacerse falsas esperanzas ni ser objeto de engaños o malinterpretaciones.

Bibliografía

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