¿Es cierto que comer carne provoca cáncer?

En 2015, la OMS lanzaba un anuncio sorprendente: “La carne es cancerígena”. O ese es el eco que se hicieron todos los medios. En realidad, la Organización Mundial de la Salud solo presentó los resultados de un análisis encargado el año anterior.

En dichos resultados, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (el IARC) manifestaba la seguridad que tenemos sobre la relación existente entre la carne roja, la carne procesada y el cáncer. En concreto, la carne roja fue incluida en el grupo 2A, sustancias probablemente cancerígenas para el ser humano. La carne procesada, sin embargo, fue incluida en el grupo 1 de agentes cancerígenos (cancerogénicos) para el ser humano. Entonces, ¿la carne provoca cáncer?

Qué quiere decir estar en un grupo u otro del IARC

El IARC es un organismo dependiente de la OMS encargado de reunir e investigar todas las evidencias existentes sobre una sustancia o producto, hasta la fecha. Su clasificación por grupos indica qué seguridad tenemos de su relación. Es decir, según los datos, podemos decir sin lugar a dudas que existe una relación entre la carne procesada y el cáncer.

También podemos decir que la carne roja podría tener algún tipo de relación, que no está clara, a la luz de las evidencias a día de hoy. Pero esto no significa en ningún caso que una u otra carne vayan a provocar un cáncer o del peligro que supone. En todo caso, solo sirve como indicador para hacer recomendaciones.

La relación con el cáncer no explica cómo de peligrosa es

En otras palabras, el que esté en un grupo u otro habla de esta relación, pero no de “cuánto cáncer” puede causar, es decir, cuál es la probabilidad de que ocurra. Por ejemplo, el tabaco también está en el grupo uno, y sabemos que un alto porcentaje de fumadores padecerá un cáncer.

La carne procesada, sin embargo, aunque está en el grupo uno no puede compararse, estadísticamente, al tabaco. Las pruebas científicas indican que hay una relación, pero el IARC no habla de la “peligrosidad” de esta relación. Ser fumadores pasivos supone más peligro de sufrir cáncer que comer carne, por ejemplo.

¿Cómo se aplica esto a tu vida diaria?

Si unimos los resultados del IARC a las recomendaciones de la OMS sobre dietética y nutrición en relación con el cáncer podemos entender mejor cómo nos afecta este análisis: una dieta que incluya mucha verdura, legumbres, fruta, cereales y grano, que evite los ultraprocesados y restrinja la carne a un par de veces por semana es una dieta saludable.

De esta manera, la carne se sigue contemplando dentro de una dieta saludable, a pesar de la recomendación del IARC. Es más, es que lo que quiere decir esta recomendación es que reduzcamos la cantidad de carne por semana, y evitemos las carnes procesadas en la medida de lo posible. No porque la carne provoque cáncer, sino porque una dieta saludable reduce la posibilidad de padecerlo.

Bibliografía

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