El Nobel de Fisiología se lo lleva la lucha contra el cáncer

El pasado 1 de octubre se otorgaba el Premio Nobel de Medicina y Fisiología de 2018 a James P. Allison, de la Universidad de Texas, y a Tasuku Honjo, de la Universidad de Kyoto. La razón no es otra que haber abierto las puertas a la inmunoterapia contra el cáncer, probablemente uno de los hallazgos más prometedores de nuestra era para combatir las diversas manifestaciones de esta enfermedad.

Premio Nobel por “soltar los frenos” de las células inmunitarias

En concreto, estos investigadores descubrieron el funcionamiento celular por el cual nuestro sistema inmune se refrena a la hora de atacar a las células tumorales. Los tumores están formados por células de nuestro propio cuerpo que comienzan a funcionar mal.

Estas células se las arreglan para pasar desapercibidas utilizando algunos de los mecanismos básicos celulares. Estos se encargan de que nuestro sistema inmunitario no destruya a las células del propio cuerpo, provocando una enfermedad autoinmune. Pero también le da carta blanca al cáncer.

Mientras que Allison trabajó con la proteína CTLA-4, Honjo descubrió el funcionamiento de la proteína PD-1. Ambas funcionan frenando al sistema, aunque mediante mecanismos diferentes. Al bloquear la expresión de estas proteínas, el sistema ataca a los tumores y los resultados son espectaculares.

Terapias inmunológicas contra el cáncer

Ya hablamos de que estas terapias son algunas de las más efectivas actualmente y, probablemente, sean de los métodos más adecuados para tratar el cáncer en el futuro, cuando se mejoren aún más. ¿Por qué resultan tan interesantes? Nuestro sistema inmune es una de las máquinas más perfectas que ha desarrollado la naturaleza.

Gracia a él estamos a salvo de, literalmente, millones de agentes patógenos. Este sistema está preparado para proteger todo nuestro cuerpo de una manera ultraeficaz, muy agresiva, pero a la vez respetando las necesidades fisiológicas del cuerpo.

Además, tiene capacidad de memoria, de manera que una vez que sufrimos una enfermedad, el sistema no deja que el mismo agente vuelva a infectar el cuerpo. Si usamos estas propiedades contra el cáncer podemos contar con la medida de defensa más natural y eficaz que existe.

¿Sirve para todos los tipos de cáncer? No, aunque sí que funciona con muchísimos tipos. Por ejemplo, esta terapia no será útil con los linfomas y cánceres asociados al propio sistema inmune. Tampoco funciona, todavía, con todos los tumores conocidos. Sin embargo, gracias a investigadores como Allison y Honjo esperamos que dentro de poco podamos combatir contra la gran mayoría gracias a la inmunoterapia.

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