El consumo de verduras crucíferas ayuda a prevenir al cáncer

Por todos es conocido que el consumo de verduras, hortalizas y alimentos de origen vegetal en general, está asociado con un gran número de beneficios saludables. Sin embargo, existe un grupo de vegetales denominado plantas o verduras crucíferas que parece tener un importante papel en el mantenimiento de una salud óptima, incluso en la prevención de diferentes tipos de cáncer según sugieren algunos estudios científicos.

¿Qué son las verduras crucíferas?

Las verduras crucíferas constituyen un grupo amplio de vegetales para el consumo alimentario que varían desde el brócoli, la coliflor o las coles de Bruselas hasta la rúcula, el rábano o la col rizada o kale. 

Estos vegetales de hoja verde, habitualmente tienen asociados beneficios para la salud relacionados con el alto porcentaje en vitaminas, minerales y fibra que estos contienen. 

Glucosinolatos y evidencia científica

Los compuestos principalmente asociados a beneficios para la salud por el consumo de verduras crucíferas tienen el nombre de glucosinolatos. Estas sustancias químicas son las responsables del aroma penetrante y el sabor amargo de las plantas crucíferas, y además liberan durante la masticación y digestión compuestos activos como indoles, nitrilos, tiocianatos e isotiocianatos, fuertemente vinculados a un papel anticanceroso.

Existen estudios científicos in vitro y en animales que confirman el papel protector de los indoles e isotiocianatos respecto a algunos tipos de cáncer, como el de vejiga, mama, colon o hígado. Sin embargo, por la metodología de estos estudios parece complicado por el momento poder extrapolar los datos a modelos humanos.

Aún así, otras revisiones científicas sí parecen arrojar una evidencia más sólida en cuanto al papel protector de las verduras crucíferas respecto al cáncer de mama, próstata, colorrectal y de pulmón en seres humanos, como por ejemplo este estudio que vincula el consumo del indol-3-carbinol, uno de los compuestos activos derivados de los glucosinolatos, con una mejora significativa en el grupo de pacientes con CIN (neoplasia cervical intraepitelial) que ingirieron el compuesto durante unas 12 semanas.

Las crucíferas no curan el cáncer

Decir que un alimento previene la aparición de una enfermedad es bastante distinto a afirmar categóricamente que tiene la capacidad de curarla. Los alimentos por sí mismos no tiene la capacidad de curar enfermedades. Aunque bien es cierto que muchos principios activos contenidos en medicamentos y usados con fines terapéuticos tienen un origen vegetal, lo cierto es que estos compuestos se encuentran añadidos en las dosis adecuadas, y en combinación con otras sustancias hacen que su función sea diferente a la que posee un alimento cuando lo consumimos, que es nutrirnos adecuadamente.

Bibliografía

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