El cáncer en el arte: diagnosticando un cuadro del siglo XVI

Como todos los aspectos relacionados con la vida, el cáncer tiene una relación natural con el arte. Gracias a este podemos observar la enfermedad desde “otros ojos”, algo que puede servir para transmitir un mensaje o, sencillamente, para recordarnos que el cáncer siempre ha estado ahí.

Varias manifestaciones del arte y el cáncer

¿Existe algún aspecto artístico ligado a una experiencia tan drástica como es el cáncer? Sí, sin duda. Por todo el mundo, y a lo largo de centurias, esta enfermedad ha dejado mellas en cómo vemos y moldeamos el mundo.

Un ejemplo claro lo tenemos en nuestros días, cuando ,manifestaciones artísticas como la exposición The Art of Besting Cancer, del año pasado, explora una visión diferente del trabajo que realizan los investigadores y médicos luchando contra el cáncer.

Esta puesta en escena, por ejemplo utiliza materiales clínicos tales como biopsias o imágenes radiológicas para crear retratos y vídeos artísticos que ayudan a acercarnos al cáncer desde otra perspectiva.

Pero el cáncer aparece en el arte mucho antes de de la época contemporánea. Una buena muestra son estas tres obras del siglo XVI, dos pinturas y una escultura, que muestran claramente los estragos del cáncer de mama. Y, de nuevo, no son las únicas muestras.

La muerte de Procris y el cáncer de tiroides

Procris es un personaje de la mitología griega, esposa de Céfalo, quien (sin entrar en el complicado mito) es muerta por sus celos, atravesada por la lanza de su marido al esconderse en unos arbustos durante una caza de este. Este mito fue puesto en escena en la Fabula di Cephalo escrita por Niccolò da Correggio y, más tarde, inmortalizada por Piero di Cosimo en su Morte di Procri, un óleo de finales del siglo XV.

Por otro lado, el cáncer de tiroides se considera poco frecuente, ya que representa únicamente el 1% del total de tumores sólidos en el adulto y con un pronóstico relativamente bueno, sobre todo en personas menores de 40 años. ¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra? Pues, según el estudio publicado por el equipo liderado por el Dr. Juan Grau, mucho.

Y es que, según los análisis anatómicos realizados por observación al cuadro, la joven Procris de Piero di Cosimo era en realidad una mujer a quien se le había realizado una traqueotomía para liberar la obstrucción producida por el tumor de la glándula tiroidea. Los investigadores han detectado todo lujo de detalles en el cuadro que así lo apuntan.

Desde el engrosamiento del cuello a la pintura de las venas superficiales típico de este tipo de la progresión de este tipo de tumores. Para realizar su diagnóstico al personaje, los investigadores han documentado no solo la pintura, sino los testimonios de sus coetáneos y el contexto clínico existente, ya que este tipo de intervenciones se recoge en la literatura médica, alrededor de la fecha de publicación del cuadro, lo que sitúa la posibilidad de que, efectivamente, di Cosimo accediera en algún momento de su vida a un caso de traqueotomía clínica practicado por un médico con intención de salvar a una paciente con cáncer de tiroides.

Bibliografía

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