Dos o más vasos de refrescos al día elevan el riesgo de cualquier tipo de muerte

Los refrescos constituyen un grupo de bebidas que nunca queda exento de polémica. Su consumo siempre ha sido puesto en tela de juicio debido a la relación complicada del azúcar con la salud, sobre todo entre las poblaciones más jóvenes.

Debemos recordar que en España la población infantil, y sobre todo los adolescentes, conforman el grupo de población más vulnerable en torno al consumo de refrescos y bebidas azucaradas, tal y como demuestran una gran variedad de trabajos científicos.

Análisis del consumo de refrescos en adolescentes

Por ejemplo, el estudio Health Behaviour in School-aged Children (HBSC) del año 2014, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que cuenta con una muestra de 31.058 adolescentes escolarizados con edades comprendidas entre los 11 y los 18 años, detalla algunas variables interesantes en torno al consumo de este tipo de bebidas por los más jóvenes.

Una de las conclusiones más aplastantes es que en torno al 21% de los adolescentes españoles consume refrescos u otras bebidas azucaradas a diario, siendo mayoritario este consumo en familias con un bajo poder adquisitivo.

Por qué decimos que los refrescos elevan el riesgo de muerte

Si nos fijamos en un reciente estudio del año 2019, llevado a cabo en más de 451 000 individuos de hasta 10 países en Europa, veremos que es posible establecer una relación entre el consumo de refrescos, tanto azucarados como edulcorados, y un aumento en el riesgo de muerte por diversas causas.

Esto no quiere decir que la ingestión de refrescos vaya a garantizar una muerte segura, sino que de forma estadística y mediante observación se ha encontrado una asociación directa entre el consumo de refrescos y el riesgo de muerte.

Por ello, esta investigación se encuentra catalogada como un estudio de cohortes, donde se analizan varios grupos de población en función de la frecuencia en el consumo de refrescos que llevan a cabo.

A raíz de esta distinción, se encontró una mayor mortalidad por todas las causas para los participantes que consumieron 2 o más vasos de refrescos por día, frente a los consumidores que tomaban menos de 1 vaso de al mes.

¿Debemos preocuparnos por el consumo de bebidas azucaradas?

Si analizamos las muertes por cáncer, el estudio nos muestra resultados dispares. El consumo de refrescos no se asoció con el riesgo de muerte por cáncer de seno o cáncer de próstata, sin embargo, sí que se asoció positivamente con muertes por cáncer colorrectal.

Con ello, queda patente la gran variabilidad de resultados que podemos encontrar en un estudio científico a gran escala. Por tanto, se hace complicado extrapolar conclusiones en un discurso breve y conciso, tal y cómo ejecutan muchos titulares de prensa de forma equívoca.

Debemos pensar que el aumento del riesgo de sufrir una enfermedad no nos garantiza que la vayamos a padecer. Sin embargo, sí que aumenta nuestra opciones de adquirirla en un futuro, por lo que debemos cuidar nuestra salud todo lo que podamos.

Bibliografía

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