Dos esperanzas en un año contra el esquivo cáncer de páncreas

El doctor Mariano Barbacid y su equipo han eliminado algunos tipos de cáncer de páncreas en ratones. Se trata de uno de los cánceres más agresivos y con peor tasa de supervivencia. 

En concreto, el logro se ha materializado contra la adenocarcinoma ductal de páncreas (PDAC), la forma más común  y una de las más agresivas que resiste a los tratamientos actuales. Además, al ser normalmente asintomático cuando se detecta es tarde para la única posibilidad de cura que existe: la extirpación quirúrgica. 

Barbacid, en un vídeo de  Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), ilustra las características que inciden en los bajos porcentajes de mejora ( solo el 5% sobrevive cinco años después tras el diagnóstico). 

Por un lado el tejido esponjoso del páncreas permite al tumor invadirlo fácilmente. El crecimiento se desarrolla dentro de un microentorno donde el 20% en volumen lo puede ocupar el tumor, pero el resto es una capa formada por estroma que le ayuda a crecer y lo aísla. Esta barrera funcional y física impide  a los linfocitos entrar y atacar a las células malignas, por lo que la inmunoterapia queda descartada.

El estudio, financiado por AECC entre otros, elimina las dianas moleculares  EGFR (Receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico) y la quinasa c-RAF. Al suprimirlas el tumor dejó de crecer hasta que desaparecía. El siguiente paso es desarrollar fármacos contra el c-RAF, ya que el primero ya cuenta con algunos eficaces.

Olaparib, primera terapia dirigida

El estudio POLO, que ha contado con investigadores del Vall d’Hebron Institut d’Oncologia (VHIO), publicaba en la revista The New England Journal of Medicine cómo el fármaco olaparib podría ser la primera terapia dirigida contra el cáncer de páncreas metastásico que mejore la supervivencia tras la quimioterapia.

Hasta ahora se utilizaba contra el cáncer de ovario y de mama, pero también podría ser valioso contra de páncreas avanzado cuyos enfermos heredan mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2. El fármaco se ha probado como mantenimiento tras las sesiones de quimioterapia primarias en personas con estas modificaciones.

Los genes BRCA activan proteínas que contribuyen a reparar el ADN. Una misión que no pueden completar cuando se alteran. Esta mutación supone un aumento de riesgo de cáncer ovario, mama y páncreas. Olaparib inhibe la proteína PARP, que también ayuda a reparar el ADN. Pero desactiva solo esta función reparadora en las células tumorales.

El instituto nacional del cáncer (NIH por sus siglas en inglés) ha constatado cómo los pacientes que ingirieron el fármaco sobrevivían 7,8 meses sin que el cáncer empeorase, frente a los 3,8 de los que no. Aunque no hay evidencia de mejora en la supervivencia general.

Como el avance de Barbacid, son caminos que se abren hacia terapias combinadas contra este cáncer conocido por su dificultad y que solo contaba con la quimioterapia. Mientras se caminan por nuevos senderos, el científico recalca que sus resultados todavía se están lejos de curar a personas, y menos con la falta de inversión.

Bibliografía

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