Disruptores endocrinos, ¿tienen alguna relación con el cáncer?

En 2013, la OMS lanzó un informe sobre una serie de sustancias cuyo rol en nuestra salud resultaba, sobre todo, muy novedoso: los disruptores endocrinos. En dicho informe alertaban de la necesidad de investigar más sobre ellos. A día de hoy todavía sabemos muy poco al respecto, pero hay especialistas que recomiendan precaución. ¿Qué relación pueden tener con la aparición del cáncer?

Qué son los disruptores endocrinos

Se denominan interruptores, o disruptores, endocrinos a una serie de sustancias ajenas al cuerpo humano capaces de alterar el equilibrio hormonal de los organismos de una especie. Esto quiere​ decir que son capaces de generar la interrupción de algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas, o de generar una respuesta de mayor o menor intensidad de lo habitual.

Esto suele producirse porque dichas sustancias se parecen químicamente a otras naturales, por lo que las “sustituyen” produciendo una perturbación del proceso normal por el que actúan estas hormonas. Dichas sustancias se pueden encontrar en muchos lugares: como parte de los tratamientos de plásticos, en algunas sustancias aditivas, como restos de la descomposición de la comida, como moléculas naturales de ciertos alimentos…

Este tipo de sustancias es numerosísimo, ya que su naturaleza es muy variada. En la naturaleza se conocen cientos de casos de este tipo de disruptores. Algunos, incluso, se emplean con fines comerciales. Sin embargo, tal y como alertaba la OMS, ciertas moléculas podrían tener un efecto importante en la salud humana.

Entre los efectos que podrían tener están los problemas del desarrollo, enfermedades asociadas al metabolismo y, sí, el cáncer. Sin embargo, la cuestión no es sencilla. Esto se debe a que faltan muchos estudios sobre sus implicaciones. El problema principal es que es muy difícil asociar directamente los efectos sobre la salud debido a su enorme cantidad y a sus interacciones muchas veces enmascaradas por otros efectos. Por esta razón, desde que el informe de la OMS surgiera en 2013, todavía no hay directrices claras sobre su control.

¿Qué sabemos sobre los disruptores endocrinos y el cáncer?

Existen pocos datos tajantes al respecto. Se ha intentado relacionar este tipo de sustancias con el cáncer de próstata y mama. La forma en la que las hormonas afectan de forma indiscutible a estos tipos de cáncer hacen de los disruptores endocrinos unos sospechosos habituales.

Sin embargo, todavía no ha sido posible establecer patrones o relaciones claras, al menos desde el punto de vista de las evidencias científicas. Esto no quiere decir que no exista dicha relación. Simplemente significa que todavía no sabemos los suficiente como para determinar si existe o no dicha relación.

Mientras tanto, la precaución es una buena compañera. Sin obsesionarse con ellos, adoptar un estilo de vida que reduzca ciertos alimentos o sustancias conocidas por llevar disruptores endocrinos es una buena manera de proceder: reducir la cantidad de alimentos ultraprocesados, por ejemplo. Esto, además, suele ir acorde con un estilo de vida y una alimentación sana, por lo que no solo evitamos este tipo de disruptores, sino que mejoramos la calidad de vida por otras cuestiones indirectas.

Bibliografía

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