Dieta alcalina, qué es y por qué no sirve para curar el cáncer

Existen innumerables modelos de alimentación o dietas que prometen ayudarnos a conseguir nuestros objetivos saludables en un período de tiempo récord. Pero no solo eso, sino que algunas de ellas aseguran tener un milagroso potencial para curar determinadas enfermedades.

Tal es el caso de la dieta alcalina, un tipo de dieta que promueve ideas y afirmaciones de una dudosa veracidad científica. En algunos casos, se habla de la dieta alcalina como el remedio perfecto para prevenir casi cualquier tipo de enfermedad. Sin embargo, en otras ocasiones se sobrepasa una línea ética que jamás debería cruzarse cuando hablamos de salud, ya que algunos gurús la promocionan como una cura frente al cáncer.

Qué es la dieta alcalina

La dieta alcalina basa su dogma en la posibilidad de regular el pH de nuestro organismo a voluntad mediante la ingesta de alimentos determinados, algo que no es posible desde el punto de vista fisiológico de ninguna forma.

También distingue entre alimentos alcalinos y acidificantes, alegando que aquellos con un potencial ácido, que ha sido atribuido arbitrariamente, están implicados en el desarrollo de multitud de enfermedades.

Distinción entre alimentos acidificantes y alcalinos

Para los defensores de la dieta alcalina, los alimentos acidificantes a evitar son la carne roja, los huevos, el pescado, el marisco o los lácteos, dentro del grupo de alimentos de origen animal, y también el chocolate, el café, las setas, el té o el alcohol dentro de aquellos que poseen un origen vegetal.

Por otro lado, encontramos como alimentos supuestamente alcalinos y beneficiosos en nuestra alimentación algunos como el pepino, la zanahoria, la soja, las verduras crucíferas, el limón, el jengibre, y un largo listado de hortalizas y verduras.

Por qué el planteamiento de la dieta alcalina no es válido

Una dieta alcalina bien planificada puede llegar a considerarse saludable y tener efectos positivos en el organismo, pero no porque posea ningún efecto alcalinizante en nuestra sangre, sino porque está mayoritariamente formada por alimentos saludables de origen vegetal.

Nuestra sangre mantiene un pH que apenas varía, situándose en valores aproximados de 7,35 y 7,45 de pH. Además, para regular la acidez de nuestro organismo disponemos de órganos y funciones metabólicas específicas que cumplen dicha tarea, por lo que no es necesaria, ni eficaz, la ingesta de ningún alimento para depurarnos, detoxificarnos o alcalinizarnos.

Una dieta alcalina puede tener cierto papel preventivo en algunos tipos de cáncer, pero jamás curativo. Por supuesto, esto no se debe en ningún caso a su planteamiento erróneo desde el punto de vista científico y fisiológico, en cuanto al pH del organismo, sino a que generalmente ofrece un gran protagonismo en la dieta a alimentos saludables como verduras y hortalizas.

Bibliografía

CONTENIDO RELACIONADO

ÚLTIMOS VÍDEOS

VER MÁS VÍDEOS