Cuando las células del donante no quieren quedarse: así es Enfermedad Injerto contra Huésped

Más de 1 000 pacientes en España y 100 000 en el mundo recurren a los trasplantes de médula ósea como última esperanza. Pero esta opción no siempre tiene éxito, y en numerosas ocasiones es debido a la Enfermedad Injerto contra Huésped (EICH).

Este fenómeno sucede cuando las células madre que se trasplantan (lo que se conoce como injerto) de un  donante atacan el tejido y órganos del paciente que lo recibe. No es el cuerpo del paciente el que lo rechaza, sino al revés.

En concreto, son los recién llegados linfocitos T los que “en defensa propia” atacan su nueva casa. Se trata de un  tipo glóbulo blanco que forma parte del sistema inmunológico, cuya misión es precisamente defendernos de invasores como virus. 

Lo que en un primer momento serviría para sustituir a las células dañadas, termina por atacar determinados órganos como la piel, el hígado o el tracto intestinal. Cuando aparece la EICH, las consecuencias pueden variar y ser muy leves o escalar hasta el peligro de muerte.

A un problema complejo, múltiples miradas

Por suerte, la Enfermedad Injerto contra Huésped se encuentra en el punto de mira de la ciencia; desde la que se están desarrollando nuevas terapias y estudios sobre la prevención, el tratamiento de sus síntomas o la remisión.

Un ejemplo son los trasplantes de células madre de nueva generación, que han revolucionado y contraatacado esta nociva respuesta. Gracias a un reciente estudio 22 pacientes se han beneficiado de la molécula UM17, con la que lograban descender la tasa de rechazo y mortalidad. 

Y hay también investigadores que se han lanzado a por las prometedoras terapias dirigidas. Se trata de medicamentos o sustancias que identifican y eliminan las células malignas sin dañar las sanas. Con ellas, logran desde disminuir los síntomas (Ibrutinib) a obtener un aumento de la supervivencia del 72% en determinados casos.

Otra vía que ha llegado para quedarse y complementar el complejo puzzle del cáncer es la terapia génica o genética. En esta innovación se introducen células que han sido modificadas genéticamente con las que, entre otros avances, se espera evitar este efecto secundario.

Pero, a pesar de todos estos progresos, la donación continúa siendo esencial. Un mal emparejamiento (incompatibilidad) aumenta las posibilidades de que la Enfermedad Injerto contra Huésped aparezca. Por lo que, cuánto más donantes de médula ósea, más posibilidades de dar con la media naranja y reducir el riesgo de rechazo.

Bibliografía

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