Cáncer y COVID-19: cuando surgen nuevos tratamientos ante una situación excepcional

La COVID-19 es una enfermedad que ha demostrado guardar muchas sorpresas, todas ellas inquietantes. Las complicaciones son muchas y peligrosas. Sin embargo, ante una enfermedad desconocida, surgen también iniciativas pioneras que abrirán nuevas puertas a nuevos tratamientos, de formas que no se pensaban de antemano, y gracias a lo que sí que conocemos sobre la lucha contra el cáncer.

Cáncer y problemas respiratorios: tratamientos nuevos, para problemas nunca vistos

El SARS-CoV-2 ha dejado claro que afecta gravemente al tracto respiratorio. Esto complica muchísimo el pronóstico de aquellos y aquellas afectados por algún cáncer relacionado con las vías respiratorias. Sin embargo, los recientes resultados en una prueba clínica con una sustancia llamada tirosina quinasa de Bruton, o BTK, están dando grandes esperanzas.

Según los resultados publicados recientemente, este tratamiento apunta a ser positivo no solo contra el cáncer, sino también con algunas de las peores fases y complicaciones de la COVID-19. Esto quiere decir que este medicamento podría ayudar a comprender mejor, e incluso a tratar, los casos más graves de esta enfermedad.

Según señalan los investigadores, la proteína BTK desempeña un papel importante en el sistema inmunitario normal, controlando la producción de citocinas, que actúan como mensajeros químicos y que ayudan a dirigir la respuesta inmunitaria. En algunos pacientes graves con COVID-19 se liberan una gran cantidad de estas, lo que hace que el sistema inmunitario dañe órganos como los pulmones, como un efecto “secundario” del ataque contra la infección.

Este peligroso estado hiperinflamatorio se conoce como “tormenta de citoquinas”. En la actualidad, no existen estrategias probadas de tratamiento para esta fase de la enfermedad. Sin embargo, este estudio, que es de acercamiento y no clínico (es decir, solo sirve para apuntar en una dirección, no para obtener resultados), ha mostrado que la BTK podría ayudar en estos casos graves que provocan una insuficiencia respiratoria muchas veces letal.

El acalabrutinib, ¿para qué sirve?

Hemos visto una aplicación inesperada contra la COVID-19, que lejos de ser definitiva, no es más que una hipótesis que barajar y desarrollar. Sin embargo, el acalabrutinib, que es como se conoce al medicamento de BTK, se emplea normalmente en el tratamientos de cánceres relacionados con la sangre.

El acalabrutinib es un antineoplásico indicado para el tratamiento de la leucemia linfática crónica, y aconsejado para Linfoma linfocítico de células pequeñas, Linfoma de células de manto y Macroglobulinemia de Waldenström, en concreto. Lleva en nuestro haber farmacológico desde hace unos años y muchos de los ensayos clínicos para detener estos tipos de cáncer todavía están en desarrollo.

La ciencia marcha lenta pero segura

Al igual que el acalabrutinib, cualquier otro ensayo clínico, o mejor dicho, cualquier resultado científico, requiere de una ingente cantidad de tiempo. Ante estas circunstancias tan inusuales, parece que este medicamento contra el cáncer podría servir para mitigar algunos de los peores efectos de la COVID-19.

Sin embargo, todavía no podemos decir que el medicamento sirva contra la enfermedad. Lo que tenemos entre manos es una hipótesis y una sospecha, validada por algunos datos. Pero no es una evidencia. La ciencia requiere de tiempo y esfuerzo para poder llegar a conclusiones concretas que nos ayuden a mejorar los tratamientos.

Lo que sí que podemos ver aquí es cómo un tratamiento muestra una cara útil completamente inesperada ante una situación inusual. La evolución del conocimiento científico es, a veces, imposible de prever, pero siempre es lenta y segura.​

Bibliografía

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