Cáncer de páncreas y cáncer de mama, unidos por una misma solución

Craig Jordan publicó en 1974 un estudio en el que demostraba la utilidad del tamoxifeno para prevenir la reincidencia en los casos de cáncer de mama. Desde entonces y hasta ahora, esta sustancia ha sido empleada con muchísimo éxito como una terapia complementaria al tratamiento contra estos cánceres.

Pero la historia de este compuesto no acaba aquí. Recientemente, varios estudios han confirmado que el tamoxifeno puede ser un gran aliado en la lucha contra otro de los cánceres más temidos de todos: el de páncreas.

¿Qué es el tamoxifeno?

El tamoxifeno es, técnicamente, un modulador selectivo de los receptores de estrógenos. Lo que hace, básicamente, es bloquear la acción de esta hormona, la cual estimula el desarrollo de las células tumorales en el cáncer de mama. Este medicamento se emplea como terapia complementaria, en un tratamiento que dura unos cinco años tras finalizar la cirugía y la quimioterapia.

Hasta la fecha, ha demostrado que ayuda a disminuir considerablemente la probabilidad de que se produzca una reincidencia del tumor en las mamas. Sin embargo, no es útil para todos los tipos de cáncer. Solo funciona en aquellos cuyas células presentan estos receptores específicos para estrógenos de los que hablábamos. Solo el 60% son de este tipo.

Aunque puede provocar algunos efectos adversos, el consenso general médico opina que sus beneficios son muy superiores. Esta idea se ha reavivado a raíz de los últimos descubrimientos al respecto: el tamoxifeno podría ser un arma más contra el cáncer de páncreas.

Un aliado contra el cáncer de páncreas

 

Desde 1990, el cáncer de páncreas ha aumentado en un 5%. La supervivencia a los casos de adenocarcinoma ductal, que es el más común, es muy, muy baja. Según han encontrado los investigadores, el tamoxifeno podría ser efectivo para tratar este tipo de tumores.

El cáncer de páncreas cuenta con una “coraza” externa denominada estroma, que está formada por las células más superficiales del tumor, fibras y segregaciones que lo protegen de los ataques de la quimioterapia. Según han comprobado, el tamoxifeno ayuda a “ablandar” este estroma y, además, actúa sobre otro mecanismo del tumor.

A pesar de convertirse en un tejido tumoral aislado, que se separa del tejido original, las células cancerígenas segregan unas proteínas que les permiten sobrevivir a la hipoxia, es decir, la falta de oxígeno debido a la poca irrigación sanguínea. El tamoxifeno, sin embargo, afecta a esta propiedad del tumor, de manera que lo hace más vulnerable.

Por el momento, el tamoxifeno solo ha sido probado en el laboratorio y con animales. El siguiente paso es hacer pruebas clínicas, en seres humanos, que determinen su efectividad y seguridad. Los científicos están esperanzados por haber descubierto una nueva diana terapéutica, es decir, un nuevo mecanismo sobre el que actuar; lo que abre toda una vía de investigación nueva y trae nuevas esperanzas contra uno de los cánceres más peligrosos que existen.

Bibliografía

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