Cáncer de mama: Cambios en el pecho y cuándo acudir al médico

Durante la vida los pechos pueden sufrir cambios o alteraciones y por ello en esta entrevista realizada para la Revista Mía nuestra colaboradora la Dra. Inmaculada Alonso, ginecóloga especialista en Senología y Patología Mamaria del Hospital Clínic de Barcelona aclara las dudas que se pueden tener a los cambios en las mamas y cuándo debemos consultar al médico:

1. Cambios en la textura de la mama: la mama es una glándula sensible a los cambios hormonales de la mujer y evoluciona a lo largo de la vida respondiendo a esos cambios hormonales, ello se traduce también en cambios en la densidad y textura. Las mamas de mujeres jóvenes son más densas, más tersas. Con el ciclo menstrual la mama aumenta de volumen y de consistencia antes de la menstruación. Con el embarazo y la lactancia también aumenta considerablemente el volumen y la densidad. Con la menopausia la mama se vuelve progresivamente más grasa, se ablanda. A parte de estos cambios que podemos considerar naturales o fisiológicos, el pecho puede aumentar de consistencia por la presencia de enfermedades en su interior, como una infección, un tumor benigno o uno maligno… Por ello si una mujer nota cambios en la textura o consistencia de la mama debe acudir al ginecólogo.

2. Sangrado por el pezón: la salida de sangre por algún conducto del pezón, generalmente oscura (marronácea) debe suponer un signo de alarma y de consulta al ginecólogo. Puede deberse a causas benignas, por ejemplo, la presencia de un papiloma en el interior de algún conducto lácteo, pero en ocasiones traduce la presencia de una lesión precancerosa o incluso un cáncer de mama.

3. Supuración por el pezón: La secreción por uno o ambos pezones puede ser de diferente color o consistencia. Puede ser blanca y líquida (galactorrea), blanca y pastosa (queratina acumulada en la parte final de los conductos lácteos en el pezón), transparente, verdosa, marronácea o roja. Se debe acudir al ginecólogo pues existen procesos tanto benignos como malignos que pueden causar secreción por el pezón.

4. Rojeces o erupciones en la piel: El pecho está recubierto de piel y podemos encontrar los mismos cambios que en la piel del resto del cuerpo. Una zona enrojecida puede deberse a una inflamación, a una alergia incluso la picadura de un insecto. Si además hay fiebre podemos sospechar una mastitis. Mucho menos frecuente, un cáncer de mama también se puede manifestar con enrojecimiento de la piel.

5. Pezón invertido: hay mujeres que de forma natural tienen uno o ambos pezones hundidos hacia dentro. Pero si el pezón estaba hacia fuera y de un tiempo a esta parte está hundido, hay que acudir al ginecólogo y estudiar cuál es la causa. Puede deberse a algunas entidades benignas pero hay que descartar también el cáncer de mama.

6. Hoyuelos en el pecho: La presencia de zonas más hundidas en la mama puede ser debida a una secuela d una cirugía previa, por pérdida de volumen o retracción. No obstante, habrá que descartar la presencia por ejemplo de un tumor que ocasione retracción de la piel.

7. Un bulto en el pecho, apreciable a la palpación: la mujer debe estar familiarizada con la forma y consistencia de sus pechos. La aparición de un bulto requiere siempre de un estudio.  Lo más habitual es que sea una zona sana de la mama más densa de lo habitual, sobre todo si lo notamos antes de la menstruación. En ocasiones s deben a la presencia de un quiste, como una bolsita de líquido que se forma y desaparece solo. Una causa frecuente, sobretodo en chicas jóvenes, son los fibroadenomas, los tumores benignos más frecuentes en el pecho. Por último, descartaremos también un cáncer de mama.

8. Hinchazón de la mama: como hemos mencionado anteriormente la mama puede aumentar en volumen y consistencia por cambios hormonales. Cuando a ello se le suma enrojecimiento con o sin dolor, podemos estar ante una mastitis. La mastitis es la inflamación de la mama. Puede ser debida a una infección, sobre todo durante la lactancia, pero hay que descartar otros procesos inflamatorios y el cáncer de mama, que puede simular una mastitis.

9. Dolor en el pecho: el dolor en la mama se puede denominar mastalgia o mastodinia. La mastodinia es un dolor cíclico, que puede afectar a ambas mamas y que está relacionado con el ciclo menstrual, suele ser evidente en la fase premenstrual del ciclo. La mastalgia es el dolor en una o ambas mamas que no tiene relación con el ciclo menstrual y se puede presentar a cualquier edad. El ginecólogo se encargará de estudiar la causa del dolor y dar el tratamiento adecuado.

10. Granitos en la areolas: La areola es la parte cutánea de la mama que rodea al pezón. Es piel pigmentada y en ella podemos encontrar distintos tipos de glándulas: sebáceas, sudoríparas, folículos pilosos… Cualquiera de estas estructuras en un momento dado se puede obstruir y dar lugar a pequeñas protusiones. Una alergia en esa zona también se puede manisfestar con granitos. Los tubérculos de Montgomery son glándulas sebáceas en la areola, más prominentes durante el embarazo y sobre todo durante la lactancia y que tienen un papel importante protector durante la lactancia gracias a su secreción frente a la aparición de grietas e infecciones.

11. Picor en los pezones: puede deberse a las mismas causas que provocan picor en el resto de la piel del cuerpo: alergia a determinados tejidos o cosméticos, enfermedades de la piel como eccemas atópicos, liquen plano, roce y sudor en deportistas… Pero hay una entidad que se manifiesta en forma de descamación y picor de la areola y el pezón, conocida como enfermedad de Paget de la mama y que suele estar asociada a un cáncer de mama.

12. Mamas asimétricas: la mayoría de las mujeres tenemos una asimetría mamaria, esto quiere decir que los pechos no son idénticos en cuanto a tamaño y/o forma. Pero una asimetría que se hace más evidente de un tiempo a esta parte nos debe hacer consultar al ginecólogo, para descartar que no haya algún proceso responsable en el cambio del tamaño o la forma de la mama.

13. Estrías: las estrías en la mama pueden aparecer como en otras zonas del cuerpo sobre todo debido a cambios de peso y con el embarazo. Es importante para ello mantener la piel bien hidratada y en la medida de lo posible, fuera del embarazo, intentar evitar cambios bruscos de peso.

¿Hasta qué punto el cáncer de mama cursa con síntomas apreciables para la paciente? ¿Es más habitual un síntoma apreciable o las detecciones espontáneas en revisiones ginecológicas?

Los programas de detección precoz del cáncer de mama mediante el cribado de la población con mamografía cada dos años están dirigidos a una franja de edad concreta, que puede variar de un país a otro y entre una comunidad autónoma y otra pero que en líneas generales oscila entre los 50 y los 70 años. Lo más habitual entre las mujeres que desarrollan un cáncer de mama y que acuden a la llamada del programa de cribado es que el tumor se detecte cuando aún no ha dado ningún síntoma, en una etapa muy temprana.

Lo mismo sucede en el caso de las mujeres que acuden con regularidad al ginecólogo para una revisión a quienes se les realiza una exploración mamaria y se les solicita si indicado, una mamografía y/o ecografía mamaria.

Por debajo de los 40 años, durante el embarazo-lactancia, y en mujeres mayores de 70 que ya han finalizado el programa poblacional, suele ser la mujer quien nota algo raro en el pecho y consulta.

Si usted nota, a cualquier edad, algunos de los cambios expuestos con anterioridad, debería consultar a su ginecólogo.

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