Azúcar y Cáncer, una relación comprobada

El papel del azúcar en nuestra salud está incuestionablemente ligado a muchos aspectos negativos. Cuanto más sabemos de nutrición, mejor entendemos este problema. Esto también ocurre en su relación con el cáncer.

Efectivamente, a día de hoy sabemos que el exceso de azúcar es una de las razones por las cuales puede aparecer algún tipo de tumor relacionado con el sistema digestivo. ¿Quiere decir que el azúcar “provoca” cáncer? No. Esta relación es más compleja de lo que parece.

Relacionados pero no directos

No, el azúcar no provoca cáncer. La sacarosa, que forma el azúcar común y la mayoría de edulcorantes de mesa, no es una molécula carcinogénica y no provoca mutaciones ni cáncer por sí misma. Sin embargo, su exceso sí que puede ayudar a aumentar la probabilidad de sufrir un cáncer. ¿Cómo ocurre?

Existen varios estudios que relacionan el cáncer de páncreas o el de colón, por poner dos ejemplos, con el consumo de azúcar. Esto se debe, básicamente, a que el exceso de azúcar provoca problemas como la obesidad y exceso de grasa.

Esto, a su vez, deteriora diversos tejidos y afecta al metabolismo, que al no funcionar bien provoca daños celulares. A medio y largo plazo aparece el cáncer como consecuencia de este malfuncionamiento producido por el exceso de consumo de azúcar.

El azúcar también afecta al metabolismo

Por otro lado, el azúcar en sangre sí que tiene un efecto directo en el metabolismo de las células tumorales. Estas obtienen una gran cantidad de energía a partir del azúcar en sangre. Las moléculas de glucosa libres son especialmente importantes en este proceso, que se conoce como “efecto Warburg“. De esta forma, el azúcar que comemos va a la sangre y allí ayuda a alimentar a las células de los tumores.

Por supuesto esto no es tan sencillo, pero sabemos a ciencia cierta que los niveles de glucemia (concentración de azúcar en sangre) afectan a la proliferación de tumores cuando estos están presentes. Por otro lado, Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos han comprobado que el exceso de azúcar aumenta la actividad de una molécula llamada beta-catenina.

Esta molécula está directamente relacionada con la progresión de ciertos tipos de cáncer de intestino delgado, mama, ovario, páncreas y colon, entre otros. De nuevo, hemos de insistir en que el azúcar no provoca cáncer. Sin embargo, sí que ayuda a promover su crecimiento, además de ayudar a fomentar su aparición por los mecanismos indirectos de los que hablábamos antes.

Bibliografía

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