Ahogando al cáncer: un nuevo enfoque para el tratamiento de melanomas

Los melanomas (un tipo de cáncer de piel que afecta a los melanocitos) son unos de los tipos de cáncer más delicados que existen, ya que si no se descubren a tiempo tienen una gran capacidad de expandirse por el resto del cuerpo. Al igual que otros tipos de tumores, son capaces de sobrevivir a la deprivación de oxígeno (gracias a un gen conocido como HIF-1α) y además utilizar esta característica para su propio beneficio mediante el secuestro de la respuesta inmune anti-tumoral.

Los lectores asiduos de esta plataforma divulgativa quizás recordéis varios artículos (recientes y no tan recientes) en los que hemos abordado el tema de la particular fisiología que tienen las células tumorales. En concreto, una de las características más curiosas de estas células descarriadas es la capacidad de adaptarse a las condiciones anóxicas sin problemas, mediante un cambio metabólico que tiende a favorecer la glucólisis (la ruta de degradación de los azúcares que obtiene energía sin la necesidad de usar oxígeno) frente a la respiración aerobia (una ruta mucho más eficiente en la que sí se usa dicho elemento).

Un grupo de equipos de investigación de varias universidades entre las que se encuentra el Instituto de Salud de Luxemburgo, el Gustave Roussy Cancer Center en Francia y la Gulf Medical University en los Emiratos Árabes Unidos, ha conseguido demostrar mediante técnicas de edición genética, que desarrollar medicamentos que utilicen el gen HIF-1α como blanco podría no solo inhibir el crecimiento tumoral, sino también conducir a las células inmunes citotóxicas hacia los tejidos con cáncer para que procedan a su eliminación.

Los HIF son unos complejos proteicos que les valieron el premio Nobel de Fisiología o Medicina a los estadounidenses William Kaelin Jr y Gregg Semenza y al británico Peter Ratcliffe en el 2019, gracias a sus descubrimientos sobre cómo las células son capaces de sentir y adaptarse a los distintos niveles de oxígeno corporales. Aunque los mecanismos hormonales que regulan la eritropoyesis (la producción de glóbulos rojos) ya eran conocidos con anterioridad, los responsables moleculares que ligaban la concentración de oxígeno a este asunto eran desconocidos hasta entonces. 

Los factores HIF son capaces de notar la baja concentración de oxígeno y unirse así a ciertas zonas del ADN relacionadas con la adaptación a la hipoxia, lo que desencadena a su vez toda una serie de adaptaciones fisiológicas.

Bibliografía

  • Hu, Cheng-Jun, Li-Yi Wang, Lewis A. Chodosh, Brian Keith, y M. Celeste Simon. 2003. «Differential Roles of Hypoxia-Inducible Factor 1α (HIF-1α) and HIF-2α in Hypoxic Gene Regulation». Molecular and Cellular Biology 23 (24): 9361-74. https://doi.org/10.1128/MCB.23.24.9361-9374.2003.
  • Lequeux, Audrey, Muhammad Zaeem Noman, Malina Xiao, Kris Van Moer, Meriem Hasmim, Alice Benoit, Manon Bosseler, et al. 2021. «Targeting HIF-1 Alpha Transcriptional Activity Drives Cytotoxic Immune Effector Cells into Melanoma and Improves Combination Immunotherapy». Oncogene 40 (28): 4725-35. https://doi.org/10.1038/s41388-021-01846-x.
  • «The Nobel Prize in Physiology or Medicine 2019». s. f. NobelPrize.Org. Accedido 23 de julio de 2021. https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/2019/press-release/.

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